Nadie se salvó del COVID-19 en el mundo. Nadie estaba preparado para una pandemia que evidenció la carencia en los sistemas de salud y desnudó una serie de problemas en materia económica, educativa y cultural.
En este especial, podrás viajar en una máquina del tiempo y descubrir cómo estábamos antes del virus perverso, como quedamos y qué puede pasar, según la visión de especialistas.

Pandemia de Covid-19. Los desafíos para un sistema de salud desigual

Urania Cecilia Molina
Corresponsal Digital.

En un seminario de la Fundación Latinoamericana de Sociedades de Obesidad, dictado a periodistas de Centroamérica y el Caribe en febrero de 2020, el especialista en este tema, Víctor Nolasco, indicó que ningún país de la región estaba listo para enfrentar una pandemia.

Esta afirmación, basada en la cantidad de camas que tenían los hospitales de los países que conforman Centroamérica y el Caribe, cobró vigencia un mes después cuando el brote epidémico del coronavirus SARS-CoV-2  detectado en diciembre de 2019 en la comunidad de Wuhan (República Popular China) y declarado por la Organización Mundial de la Salud el 30 de enero de 2020 como «emergencia de salud pública de preocupación internacional” abandonó las fronteras donde surgió para extenderse por el mundo con una estela de enfermedad y muerte que todavía no cesa.

Esta propagación llevó a la misma organización internacional a declarar a la nueva enfermedad por coronavirus 2019 (Covid-19) como una pandemia por la aparición de casos en varios países. Y es que en muy corto tiempo el nuevo coronavirus puso a temblar a los sistemas de salud de naciones pobres y poderosas que observaron cómo la avalancha de enfermos sobrepasaba la capacidad de sus hospitales y hasta de sus morgues.

Panamá no escapó al virus. El primer caso del SARS-CoV-2 lo confirmó el Ministerio de Salud (MINSA) el 9 de marzo, un día después que le hicieron una prueba de laboratorio a una mujer de 40 años de edad que regresó al país en un vuelo procedente de Baraja, España.

No obstante, al momento de este anuncio el virus no solo circulaba en el país, sino que le había provocado la muerte a Norato González, director del colegio Monseñor Francisco Beckman, ubicado en Panamá Norte y enfermado  a otras ocho personas en esta comunidad y en  Panamá centro.

 

La Covid-19 sobrepasa al débil sistema de salud pública

La pandemia de la Covid-19 encontró un sistema de atención primaria precario, una agobiante escasez de medicamentos, una población adulta con enfermedades crónicas, críticas y degenerativas y una población indisciplinada lo que retó al sistema de salud pública, conformado por la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud (MINSA), así lo informaron referentes consultados para esta nota periodística.

La CSS responsable de brindar atención sanitaria a aproximadamente el 80% de los 4.5 millones que, según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República para el 2020 es la población general del país, así como el MINSA, ente rector con el 20% restante bajo su cobertura asumieron la obligación de enfrentar al nuevo coronavirus que se ensañó con los adultos mayores y los pacientes con enfermedades de fondo.

El propio director de la CSS, Enrique Lau Cortés, reconoció que la pandemia encontró la institución con viejos problemas, los cuales se reflejaban en situaciones como que el 60% de las quejas que presentaban los asegurados eran por falta de medicinas, otro número importante lo hacía por la falta de cupos para atenderse con especialistas o porque debían esperar varios meses para verse con el médico; mientras la mora quirúrgica, los cuartos de urgencia  saturados, la escasez de camas de hospitalización agobiaban el sistema.

Para Lau Cortés se trataba de problemas recurrentes que en su momento trataron de resolver los diferentes directores y administradores que tuvo la institución, los cuales se presentan por la forma como funciona el sistema cuyas inversiones se destinan al funcionamiento de los hospitales, a la adquisición de equipos caros, a tratar enfermedades, mientras se deja de lado la prevención de las enfermedades y la promoción de estilos de vida saludable.

“Hablamos de problemas recurrentes sobre los cuales das vueltas debido a que no existen programas de promoción para la salud, lo que hace que el sistema toque a una persona cuando está enfermo y es más caro curar que prevenir”, señaló.

Para reforzar este planteamiento, el director de la CSS, puso como ejemplo la atención que les brindan a los pacientes de insuficiencia renal crónica a los cuales les ofrecen tratamiento de hemodiálisis para evitar que mueran, aunque lo ideal es trabajar en programas de estilo de vida saludable y mantener padecimientos como la hipertensión arterial y la diabetes controladas.

Sin embargo, la realidad es que mensualmente al programa de hemodiálisis entran entre 50 y 60 pacientes nuevos porque el sistema de salud está diseñado para curar y no para prevenir la enfermedad haciendo ejercicios, tomando regularmente sus medicamentos, entre otras alternativas que ayudarían a reducir el número de enfermos.

Agregó que en estos momentos los intentos por cambiar la forma en las trabaja el sistema quedaron rezagados con la llegada de la pandemia, por situaciones como la escasez de los recursos financieros. “Los ingresos cayeron. Ahora hay menos pagos de cuotas obrero patronales como consecuencia del cierre que sufrieron varias empresas, lo que repercute en los impuestos que debe recaudar el Estado”, informó.

En este punto indicó que la parte curativa de calidad requiere financiamiento, pero también deben reforzar la atención primaria con médicos, enfermeras, trabajadores de la salud y medicamentos oportunos, así como cambiar la forma en que funciona el sistema de salud para que los pacientes no se tengan que enfrentar al engorroso proceso de sacar citas para que lo vea un médico y para hacerse exámenes cuando lo ideal es que puedan hacer todo en un mismo día.

Al respecto, el experto en Protección Social en Salud y Gestión de Servicios, además de miembro de la Academia, Rigoberto Centeno, expresó que antes de la pandemia el sistema de atención primaria del país era débil, pero empeoró porque dejó de funcionar. “Las consultas se detuvieron, al igual que los programas que regularmente se llevan a cabo dentro del sistema de salud pública como, por ejemplo, la vacunación anual que se complicó”.

El exministro de Salud, José Terán, fue más allá al decir que el sistema de salud tanto público como privado no estaba preparado para una pandemia de esta “magnitud”, lo que obligó al sistema a adecuarse sobre la marcha, mientras aprendían sobre el comportamiento del virus, la velocidad con que se transmitía y por ende de congestionar nuestro sistema de salud hasta el punto de quiebre.

 

Por su lado, el excoordinador de la Comisión de Alto Nivel para la Transformación del Sistema de Salud Pública, Luis Vega, informó que la pandemia encontró al sistema de salud con personal técnico capacitado y de alta competencia, pero con una atención insuficiente.

Vega expresó que, a pesar de esta debilidad, la realidad es que ningún sistema sanitario del mundo estaba preparado para enfrentar una pandemia de la “magnitud” que provocó el SARS-CoV-2, sobre todo en Panamá donde no se contaba con la suficiente cantidad de personal de salud y tampoco se había implementado la atención primaria como la estrategia ideal, a pesar que desde hace varios años todos los países del mundo reconocen que este es el modelo de atención ideal.

También coincidió con Lau Cortés en que el sistema de salud pública está diseñado para curar enfermedades y no para prevenirlas. “Teníamos un sistema con una alta calidad técnica y humana, pero con una baja capacidad de respuesta, producto de un número insuficiente de recurso humano”, dijo.

Al respecto, el integrante del Sistema Consultivo de Salud, Francisco Sánchez Cárdenas, expresó que efectivamente la pandemia fue una sorpresa para todos los sistemas de salud del mundo y la esfera científica, donde hubo países con una capacidad de respuesta buena, mediocre y hasta muy mala. 

De hecho, se unió a las voces que consideran que el nuevo coronavirus encontró el sistema sanitario “en sus peores momentos” y con una falla que se puede atribuir a la importancia que se le da a la parte curativa (la más lucrativa de la práctica de la medicina) en detrimento de la prevención de las enfermedades. 

 «Con la prevención funcionando la pandemia hubiera encontrado a menos personas diabéticas, obesas, hipertensas, fumadoras, asmáticas y diagnosticados con cáncer, es decir menos inflamados y por ende con menor posibilidad a desarrollar la enfermedad en su forma más grave, porque está comprobado que el riesgo aumenta en las personas con comorbilidades», indicó el médico.

 La vocera de los pacientes con enfermedades críticas, crónicas y degenerativas, Faustina Díaz, detalló que la pandemia encontró un sistema sanitario frágil, dividido y con muchas falencias, entre las cuales mencionó el desabastecimiento de medicinas e insumos.

 

Los males que presentaba el sistema, a juicio de Díaz, empeoraron con la llegada del SARS-CoV-2 porque todos los esfuerzos se volcaron a la atención de la enfermedad y todas las instalaciones sanitarias se convirtieron en espacios para atender pacientes con Covid-19, lo que dejo de lado el cuidado y la vigilancia de otros padecimientos.

Los detalles del origen de la pandemia en Panamá

La secretaria nacional del MINSA, Nadja Porcell, realizó para TVN-2.com un recuento de cómo se prepararon para enfrentar una enfermedad que se convirtió en la pandemia del Siglo XXI.

Porcell informó que primero recibieron la información de un brote de neumonía atípica de origen desconocido en Wuham (China) a través de los centros de enlaces internacionales e inmediatamente lo informaron al Despacho Superior para que se tomarán las prevenciones necesarias y conocieran que iban a enfrentar un evento que podría tomar una proporción epidemiológica de carácter importante.

 

Posteriormente, relató Porcell, procedieron a revisar cómo se encontraba el sistema de salud para saber con lo que contaban, tenían o les faltaba, lo que los llevó a convocar al Centro de Operaciones de Emergencia de Salud en la que participa la dirección general del MINSA como uno de los entes que coordinará el evento bajo la dirección del entonces viceministro de Salud, Luis Francisco Sucre, actualmente jefe de la cartera de Salud Pública.

Con la activación de este centro de operaciones llegaron otras entidades sanitarias y organismos estatales como la CSS, la Fuerza de Tarea Conjunta, aeropuertos y puertos para organizar los grupos que se dedicarán a intensificar la vigilancia epidemiológica en los puntos de entrada al país, explicó Porcell.

 

 Añadió que en este intervalo de tiempo la Organización Mundial de la Salud declaró la Emergencia Sanitaria de Salud Pública e Interés Nacional, mientras que acá por decisión de la entonces ministra de Salud, Rosario Turner, hicieron la solicitud en el Consejo de Gabinete para convocar al Centro de Operaciones de Emergencia, bajo el liderazgo del presidente Laurentino Cortizo.

Porcell manifestó que también intensificaron la búsqueda por laboratorio de casos sospechosos. Con el apoyo del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud realizaron muchas pruebas antes de detectar el primer caso de esta enfermedad, en este momento, todavía no identificada como la Covid-19.

 

“La vigilancia no solo se hacía en el aeropuerto con los pasajeros que llegaban, sino a todas las personas que llegaban a Panamá y podían tener síntomas similares a los de la Covid-19, en ese momento la neumonía atípica por coronavirus”, declaró.

 

 A la vez comentó que antes de identificar el primer caso el 9 de marzo de 2020, el cual lo reportó el Gorgas, se conocía muy poco de la conducta del virus y de la forma en que se presentaba, porque lo único que realmente sabían es que era una enfermedad extremadamente grave en los extremos de la vida, sobre todo los mayores de 60 años de edad y que en otras latitudes como en China habían tenido que tomar medidas muy drásticas para contener la enfermedad como cerrar ciudades por completo.

 

 En relación a la situación del sistema de salud, explicó Porcell, que estaba bastante limitado sobre todo en los aspectos logísticos y con un presupuesto que heredaron de la administración saliente, el cual no era el mejor, aparte de que nadie sabía que el 2020 iba traer una situación como la que todavía se vive en materia sanitaria.

 La secretaria general de Salud expresó que el panorama existente los llevó a aprender de las experiencias de los países que en aquel momento tenían el mayor número de casos y que eran los que estaban enfrentándose de alguna manera a través de estudios y acciones como era el caso de China, Inglaterra, España, Italia y otros países de Europa.

 

 “Nosotros aprendimos de esas medidas. Se hicieron muchas entrevistas y conferencias e intercambios con países como Singapur y la Organización Mundial de la Salud para saber la manera de cómo el país podía enfrentar esta situación”, indicó.

 

Añadió que la vigilancia se concentraba sobre todo en los viajeros de China, porque era el país donde estaba el epicentro, sin embargo una vez que el Gorgas comunica la existencia de un caso se declaró el Estado de Emergencia y se tomaron medidas extraordinarias para contener la enfermedad. Porcell señaló que al principio tuvieron concentración de casos (cluster), pero posteriormente transmisión comunitaria.  

 La carrera para evitar el colapso del sistema de atención público

A medida que el virus SARS-CoV-2 se extendía por el mundo, países chicos como Panamá comenzaban a sufrir los embates de la falta de insumos, espacios, equipos y del personal médico necesario para hacer frente a una enfermedad que afectaba principalmente los pulmones.

La reconversión de salas originalmente utilizadas para atender a los pacientes con enfermedades críticas, crónicas y degenerativas, así como la búsqueda de espacios para habilitar salas en los hospitales de la CSS y del Minsa se convirtió en una práctica habitual a medida que aumentaba la demanda de camas para hospitalizar a los afectados por la Covid-19 que requerían cuidados especiales.

Sin embargo, no era la única alternativa, las autoridades sanitarias construyeron un hospital modular, establecieron nosocomios de campaña en los distritos de San Miguelito y La Chorrera, habilitaron hoteles, centros de convenciones y otras instalaciones para recibir pacientes que requerían aislamiento por no poder hacer cuarentena en sus casas.

Calificó los costos de la pandemia como «tremendos». “

El incremento en los costos por pandemia alcanzaron el 40%, básicamente por la fiereza con que se comporta el mercado cuando tenemos que competir por un bien que es escaso con países mucho más potente que nosotros”, indicó Lau.

Por ejemplo, sostuvo que el costo de una mascarilla N-95 pasó de 95 centavos a 12 dólares en el peor de los casos y en el mejor a 2 dólares; por una bata que costaba 2 dólares terminaron pagando 8 dólares y la falta actual de guantes de látex, los cuales costaban centavos, los obligará a pagar el precio que los consigan en el mercado. “O sea, la pandemia nos ha golpeado duro a nivel económico», señaló.

 

Además reforzaron el centro de contacto a través de la línea directa 169 para la atención de pacientes con Covid-19, distribuyeron 55 ambulancias a instalaciones de salud en todo el país para mejorar la capacidad de respuesta ante las emergencias médicas y el traslado de pacientes asegurados y contrataron médicos especialistas y subespecialistas, médicos generales, enfermeras y profesionales de salud para otras áreas de atención.

Al respecto, el  presidente de la Asociación de Pacientes con Insuficiencia Renal Crónica y Familiares, Alexander Pineda, explicó que pesar de todas las inversiones que la Covid-19 obligó hacer el año pasado, las atenciones de salud se agravaron porque pacientes de enfermedades crónicas no lograron darles seguimiento médico a sus enfermedades, la escasez de medicamentos alcanzó un intermitente desabastecimiento y las cirugías se pospusieron.

 

Pineda expresó que si no se revalúa las respuestas en la atención que ofrece el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, los pacientes crónicos son los que estarán en las estadísticas de mortalidad.

 

De hecho, las estadísticas sobre las principales causas divulgadas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo de la Contraloría General de la República del pasado 2018 revelaron que las personas con enfermedades crónicas y tumores malignos son los que engrosan las cifras de muertos en Panamá.

 

Los tumores malignos, las enfermedades isquémicas del corazón, las enfermedades cerebrovasculares, diabetes mellitus, otras enfermedades del corazón, las enfermedades hipertensivas, las enfermedades de las vías respiratorias inferiores y las enfermedades provocadas por el virus de insuficiencia humana se contabilizan entre las principales causas de muerte en el país, según relevaron datos del Instituto de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República.

En el informe de este organismo de  2018, antes de la pandemia, se refleja que estas enfermedades mataron a 11 mil 370 de las 19 mil 720 muertes que ese año se registraron en el país.

 Por su lado, las autoridades del Minsa aparte de contratar nacionales para reformar sus instalaciones, como es caso de odontólogos para hacer las pruebas para detectar la Covid-19 recurrieron al reclutamiento de médicos cubanos. De hecho, a principio de este año anunciaron que le renovarán los contratos al personal reclutado para trabajar durante la pandemia.

 

Mientras el integrante del Consejo Consultivo de Salud, Sánchez Cárdenas, expresó que la pandemia llevó al sistema de salud a trabajar mancomunadamente con entidades como el MINSA, la CSS, el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud y el resto de los equipos científicos.

 

Sánchez Cárdenas indicó que además de la Autoridad de Innovación Gubernamental y el apoyo del Ejecutivo “se ha logrado controlar la pandemia en medio del desastre en que cayó el sistema durante los últimos gobiernos de los cuales se heredó una condición económica precaria”.

 

Las acciones de la post-pandemia

 

Con la llegada de las vacunas para la Covid-19 se prevé que la aparición de nuevos casos y los decesos  por esta enfermedad se  reduzcan hasta lograr el control de la pandemia, lo que significa que las instalaciones de la CSS y el MINSA retomarán actividades que en estos momentos se encuentran suspendidas o en algunos casos se realizan de manera parcial como es la consulta externa.

 

Sin embargo, este control también conlleva una oportunidad para mejorar el sistema de salud público o regresar al panorama que existía al momento en que la pandemia tocó suelo, lo que para algunos es lo que ocurrirá. Mientras otros aseguran que los programas que se implementaron se quedarán, el recurso humano se reubicará y que la pandemia aparte de su saldo trágico también sembró esperanza para el mundo y por ende para Panamá.

 

 El infectólogo, Javier Nieto, por ejemplo, explicó que la pandemia brindó la oportunidad de interiorizar los mensajes de cuidado personal que quizás se habían olvidado, pero estuvieron presente hace diez años cuando emergió la gripe de A(H1N1), entre las que se pueden mencionar la utilización del gel alcoholado que al igual que ocurrió en esta ocasión, al principio se agotó de las estanterías de farmacias, supermercados, el portar mascarillas para evitar el contagio a otras personas y  lavarse las manos continuamente como hábitos de prevención, entre otras.

Se trata de intervenciones no farmacológicas que ayudan a evitar el contagio de enfermedades, indicó Nieto, quien agregó que otro aspecto positivo digno de rescatar es «lo maravilloso que es la ciencia» porque en menos de un año se desarrollaron vacunas que a la fecha demostraron que son eficaces y efectivas en prevenir la enfermedad.

 

«Los datos que se han generado con estas vacunas son maravillosos. La eficacia de las vacunas está desde 50 hasta 95%, mientras existen datos de efectividad generados de Israel que demuestran que estas vacunas son 90% efectivas en prevenir la enfermedad por el nuevo coronavirus y son aproximadamente el 85% efectivas en reducir el número de muertos», indicó el especialista.

 

Según Nieto, otra área que mejoró y  fortaleció  la pandemia es la capacidad de hacer los diagnósticos. Para él especialista  un «desafío» que el Laboratorio Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud y otras instalaciones sanitarias públicas superaron exitosamente porque antes de la pandemia había una centralización de las pruebas diagnósticas  serológicas y moleculares para detectar virus respiratorios.

 

Nieto reiteró que la pandemia fortaleció la capacidad de hacer estos  diagnósticos y logró la descentralización de este proceso con la utilización de otras unidades ejecutoras, un trabajo que tras la pandemia debería mantenerse porque existe un personal entrenado para hacerlo.

 

 No obstante, Nieto dijo que no tiene la seguridad de que todo el personal que se contrató por la contingencia se mantendrá dentro del sistema tras el control de la pandemia, sobre todo cuando comienzan a necesitar menos especialistas en los hospitales para atender afectados por la Covid-19, igual que en las otras instalaciones que se abrieron para hacer frente a la pandemia.

 

 Finalmente el infectólogo precisó que uno de los temas que deben trabajar es en la unificación del sistema de la Salud porque la pandemia demostró que la coordinación entre la CSS y el MINSA no era real.

 

 En este mismo orden, Sánchez Cárdenas, miembro del Consejo Consultivo de Salud, expresó que hay que poner a funcionar la ciudad de la salud una vez pase la pandemia para que se convierta en un hospital «por excelencia» del tercero y cuarto nivel de atención en el país, además de una escuela de medicina curativa de la región. 

 

 A la vez indicó que cuando esté controlada la pandemia, desde el punto de vista sanitario será el momento de reprogramar la prestación del servicio de salud con un sistema unificado, más preventivo promoviendo la salud. 

 Agregó que también es necesario reforzar grandemente el aspecto científico con el desarrollo de la actual escuela de Salud Pública de la Universidad de  Panamá y crear la Escuela de Epidemiología de dicha universidad porque es una parte  importante de la prevención. 

 

 Por su lado, el director de CSS, Lau Cortés, expresó que la pandemia los obligó a adelantar la ejecución de programas que llegaron para quedarse, los cuales formaban parte de un plan de transformación institucional a cinco años.

 Entre estos programas, expresó el director de la CSS, está la estrategia de llevar los medicamentos a los pacientes encamados, el cual tenían programado para el tercer año de su administración o la iniciativa para que los asegurados, sobre todos los jubilados y pensionados, no presentarán la ficha obrero patronal para acceder a los servicios de la institución, al igual que los pagos de los compromisos económicos de formas diferentes a la presencial.

 

 «En pocos meses nosotros cambiamos la forma en que la gente verifica su derecho al eliminar la ficha. Se lo quitamos a los jubilados y pensionados. Pusimos la validación por un sistema en cada unidad ejecutora. Las personas pueden ahora pagar su cuota obrera patronal a través de tarjetas de créditos, transferencia bancaria o pasarela de pago», señaló.

 

 Agregó que tras la pandemia no dejarán todas las camas que actualmente tienen en el Complejo Hospitalario Arnulfo Arias Madrid porque una de sus metas es concluir con la construcción de la Ciudad de la Salud, una obra que lleva tres administraciones en ejecución.

 

 En este punto manifestó que terminar la Ciudad de la Salud implica ofrecer la atención de más alta complejidad a nivel nacional, por lo que van a tener que reinventar el Complejo Hospitalario, para lo cual ya cuentan con un plan que contempla la recuperación de las áreas estructuralmente afectadas de este nosocomio.

 

 Al final el Complejo Hospitalario Arnulfo Arias Madrid será un centro médico geriátrico con 250 camas, un hospital de segundo nivel de complejidad, es decir que tendría medicina interna, pediatría, ginecología, cirugía general, psiquiatra y algunos especialistas para dar atención al área donde se encuentra ubicado y un centro diagnósticos especializado ambulatorio para que las personas puedan hacerse exámenes de alta complejidad sin tener que hospitalizarse.

 

 «Esa es la planificación que tenemos una vez se termina la ciudad de la Salud que es el proyecto de esta administración. Tenemos que terminar la ciudad de la Salud para poner a disposición de la población las mil 500 camas que tendrá», sostuvo.

 

 Mientras, el exministro de Salud, José Terán, señaló que la ciudad de la salud es una edificación necesaria, pero para que funcione al igual que el resto del sistema deberá contar con el recurso humano para ofertar servicios de salud, lo cual significa que el país debería formar a ese personal profesional para atender en los hospitales, sino serán estructuras frías que guardarán en sus paredes las esperanzas desatendidas del pueblo.

 Sin embargo, los pacientes no ven con muchas esperanzas que el control de la pandemia traiga mejores días para poder tener acceso oportuno al sistema de salud pública. 

 

 La vocera de enfermos con patologías críticas, crónicas y degenerativas, Díaz, indicó que en la post pandemia no ve mucha esperanza de que mejore la situación, porque los presupuestos bajaron y no hay capacidad para realizar las compras.

 

 Por su lado, Pineda, de los pacientes con insuficiencia renal manifestó que «ojalá» la construcción de la ciudad de la salud se pueda concluir, porque se requieren instalaciones para atender a muchos pacientes.

 

 Añadió que hay temas de salud y administración que deben ser reestructurados y que los pacientes aspiran a que el sistema de salud público de Panamá sea más humano y equitativo.

 

Ha pasado un año desde que se reportó el primer caso de Covid-19 en Panamá y al igual que las palabras de Victor Nolasco, quien acertó cuando mencionó que ningún país de Centroamérica y el Caribe estaba preparado para enfrentar una pandemia, quedaron atrás como espera la población quede la propagación del virus SARS- CoV-2 con la llegada de las vacunas al país.