La pandemia por el COVID-19, con sus implicaciones, causó en Panamá un decrecimiento económico del 17.9% en 2020. Pese a ello, hay optimismo y se espera una lenta recuperación para los próximos dos o tres años.

Economía panameña y el COVID-19: del colapso a la esperanza

 

Elizabeth Garrido A.
Corresponsal Digital.

 

Durante el año 2020, en Panamá, cada persona perdió $1,805, de acuerdo con el reporte más reciente de la Contraloría General de la República, hablando en “términos unitarios”. Esto significa que el año pasado, la producción total de bienes y servicios en la economía panameña, medida a través del producto interno bruto (PIB), reflejó una contracción de 17.9% con respecto al año 2019.

 

Según la Contraloría, esta reducción en el desempeño de las actividades económicas fue producto de la pandemia de la COVID-19 que obligó a que Panamá declarara la emergencia sanitaria a finales de la primera quincena de marzo de 2019, tras detectarse los primeros casos positivos en el país, con la consecuente suspensión de operaciones en varios sectores productivos y la declaración de cuarentena (restricción de movilidad de las personas).

 

A la crisis generada por la pandemia se sumó en noviembre una “emergencia ambiental” por el paso del huracán Eta y por la tormenta tropical Iota, poniendo en riesgo la cadena alimentaria y zonas de producción agrícola.

¿EL RESULTADO?

 

Hubo un impacto negativo que se reflejó en la disminución sustancial en actividades de hoteles y restaurantes (-55.8), la construcción (-51.9%), actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-30.8%), las industrias manufactureras (-22.2%), el comercio al por mayor y al por menor (-19.4); y el transporte, almacenamiento y comunicaciones (-6.2%), entre otras.

De hecho, la Contraloría recordó en su informe de este mes de marzo que el PIB de 2019 fue por el orden de los $43,032.8 millones. Mientras que el PIB de 2020 reflejó un monto de $35,308.7 millones, que corresponde a una disminución de $7,724.1 millones, en comparación con el del año anterior.

 

Cabe señalar que el ritmo de crecimiento de Panamá se había desacelerado en los últimos dos años, a pesar de que el país había tenido un período de crecimiento económico sostenido (un promedio anual del 6,2% entre 2010 y 2019), Tal como se muestra en la siguiente gráfica de la evolución del PIB entre 1950 y 2020.

Ante esta realidad, el Centro Nacional de Competitividad (CNC) de Panamá  recuerda que la situación económica afecta directamente el bienestar de la población. Sin embargo, “la esperanza que dan las vacunas ante la batalla campal para frenar los efectos de la pandemia y las políticas públicas implementadas en algunas economías claves, podrían fortalecer la actividad económica en el mundo», indica en su más reciente publicación “Competitividad al Día” de febrero 2021.

 

No hay que perder de vista que aún “se mantienen inquietudes por las mutaciones del virus y las repercusiones de las nuevas olas de contagios”. Por tal razón, las proyecciones económicas favorables para el 2021 deben acompañarse de políticas públicas efectivas y el uso de fondos públicos eficientes, que logren aminorar las brechas y mejorar así, el desarrollo económico y social del país”, plantea el CNC.

‘PANAMÁ DEMOSTRARÁ CAPACIDAD DE RECUPERACIÓN’

 

Si bien la economía seguirá resentida durante el año 2021, habrá sectores económicos que seguirán “sacando la cara” y manteniendo el empleo, dice el empresario Felipe Ariel Rodríguez, presidente del Centro de Competitividad de la Región Occidental (Cecomro).

 

El sector agropecuario, por ejemplo, se ha mantenido activo, sin parar. No así el sector turismo, que en algunos aspectos el daño será irreversible, por lo que se esperan cierres de empresas y otras se tendrán que transformar, explica Rodríguez.

 

Pese a lo anterior, continúa el empresario, “habrá un crecimiento económico en cuestión de dos a tres años. Panamá va a demostrar que es uno de los países con capacidad de recuperación”.

 

Sin embargo, Rodríguez dice que, para lograrlo, es necesario que se tomen medidas para impulsar la economía. Como ejemplo, mencionó que se debe acabar con la burocracia estatal. “La tramitología que debemos hacer en el sector privado para poder funcionar”, no permite avanzar al ritmo esperado.

ntal para Panamá. “Nos hemos dormido en los laureles y se nos están adelantando otros países vecinos aprovechando las oportunidades que la ampliación del Canal ha generado. Hay que desarrollar actividades conexas al tráfico de barcos”.

 

“Maneras para salir adelante existen. No obstante, volvemos a lo mismo: capacidad de ejecución, de implementación y de estrategia se convierten en la gran pregunta” a la que Panamá debe responder, puntualiza

También hay que recordar que el país tiene “más de mil millones de dólares aprobados por las multilaterales de proyectos de inversión pública que son necesarias”. Ejecutar ágilmente esos proyectos, tomando en cuenta alianzas público privadas para impulsar las inversiones, sería otra forma de impulsar la economía, agrega.

 

En cuanto a la estrategia económica, Rodríguez sostiene que ya es tiempo de hacerle una revisión y ajustes. No podemos seguir enfocados en el sector terciario, hay que mirar a los sectores primario y secundario, como la agroindustria. “Revisar ese modelo económico es fundamental, dándole las facilidades a los territorios que potencien nuevos motores de la economía”.

 

Finalmente, Rodríguez recuerda que el tema logístico es fundamental para Panamá. “Nos hemos dormido en los laureles y se nos están adelantando otros países vecinos aprovechando las oportunidades que la ampliación del Canal ha generado. Hay que desarrollar actividades conexas al tráfico de barcos”.

 

“Maneras para salir adelante existen. No obstante, volvemos a lo mismo: capacidad de ejecución, de implementación y de estrategia se convierten en la gran pregunta” a la que Panamá debe responder, puntualiza.