A finales del siglo XIX e inicios del XX la necesidad de unir ambos océanos se hacía cada vez más imperiosa, sin embargo el devorador clima del trópico, que acabo con el sueño de Ferdinad de Lessep y la compañía del canal francés, eran un desafío a enfrentar.

Causeway de Amador 1940

A pesar de esos antecedentes, los norteamericanos no perderían la oportunidad de potenciar su fuerza política y expansiva en América. Esto le costaría muy caro a Panamá.

Termina la guerra de los mil días y la separación de Panamá de Colombia es un hecho, ambos acontecimientos abonan el terreno para la firma del tratado Hay Bunau Varilla, formalizando con esta firma, la construcción del canal de Panamá por los Estados Unidos y el paso al enclave colonial.

Dividir dos estados dentro de un mismo territorio fue el costo que se pagó por casi un siglo. Despojarnos de las mejores tierras tanto en el Pacífico como el Atlántico y detener el crecimiento de la nueva república, fue una decisión que las futuras generaciones tuvieron que defender a sangre y fuego.

Los pueblos perdidos

Poblado de Gorgona

 
Por muchos años la teoría de los pueblos inundados para la construcción del canal se mantuvo vigente, por ello el escritor Gil Blas Tejeira los llamó Los pueblos perdidos.
En su libro ERASED: The Untold Story of the Panama Canal, la historiadora e investigadora panameña Marixa Lasso amparada en documentos y archivos de la época nos presenta un nuevo descubrimiento.

“A lo largo de la línea del ferrocarril había mucha gente, no eran poblaciones insignificantes, vivía el 14% de la población del país, según el censo de 1912, en los 41 pueblos entre Colón y Panamá vivían 62 mil personas, si lo comparamos con la población de la provincia de Chiriquí en esa época no era mayor a 55 mil habitantes.
La despoblación está ligada a la zona del canal, y no a la construcción del canal, son procesos paralelos pero no son lo mismo”

Juan Terán, sus abuelos nacieron en la Vieja Gorgona.

Visitamos el pueblo de Nueva Gorgona en Chame, a este sitio fueron trasladados los habitantes de la Vieja Gorgona en 1914. El Sr. Juan Terán tiene 91 años, es descendiente directo de esos pobladores, su padre nació en la Vieja Gorgona. A pesar de ser muy niño recuerda los relatos de su abuela añorando todo lo que habían dejado atrás, Gorgona eran el centro de una actividad comercial próspera habían escuelas, casas de inquilinatos y hasta bancos.

Con la despoblación nace una nueva forma de segregación, que nos acompañó a lo largo de la presencia norteamericana en el istmo:

Gold roll y silver roll

Sanitarios para negros y blancos

Adriam Watson lo vivió de cerca, sus padres habían venido de las islas de Caribe específicamente de Barbados, atraídos por la oferta laborar que representaba la construcción del Canal de Panamá.

La desigualdad económica, social y racial segregó este territorio. Los negros no podían utilizar la misma piscina que los blancos ni mezclarse incluso en los servicios religiosos. La paga era discriminatoria, el GOLD ROLL o moneda de oro para los gringos blancos y el SILVER ROLL o moneda de plata para los negros, latinos y otras nacionalidades, esto se traducía a menos paga por más trabajo.

Red Tank – barrio Silver Roll.

Los barrios de Pedro Miguel, Paraíso, la Boca, Red Tank y otras áreas eran los asentamientos establecidos para el Silver Roll.

Estados Unidos administraba los servicios públicos como el saneamiento, la producción de agua y electricidad, las aduanas, los puertos, el espacio marítimo y aéreo y la intercomunicación terrestre entre la capital y el interior.

El enclave colonial

Estudiantes protestan por el enclave canalero.

La relación Zona del Canal — Ciudad de Panamá marcó un sentimiento de superioridad, los que estaban fuera del enclave una población no mayor a los 175 mil habitantes según el censo de 1950, resentían el no acceso a la zona, era una herida que constantemente lastimaba…

Adolfo Ahumada dirigente estudiantil en esas fechas y posteriormente negociador de los Tratados Torrijos – Carter , reconoce el esfuerzo de la juventud de la época por rescatar “lo que se nos había robado, nuestro territorio”.

Las nuevas generaciones ni se imaginan que a lo largo del país funcionaron 14 bases militares norteamericanas, que había tribunales y cárceles que se regían bajo las leyes del estado sureño de Lousiana y que una cerca no le permitía a sus vecinos, el barrio de El Chorrillo, acceder al área.